22 de abril del 95: tercera y última parada del Gran Abril

Solo faltaba rematar el trabajo de la ida, pero el contexto, los precedentes y el propio partido invitaban a ahuyentar cualquier atisbo de relajación. El contexto: una Croacia en guerra y una capital, Zagreb, a punto de verse inmersa en la escalada bélica. Los precedentes: la final de Elgorriaga Bidasoa contra Milbersthofen apenas cuatro años antes. El propio partido: en un Dom Sportova, palacio de hielo habilitado como cancha de balonmano para la ocasión, con 12.000 espectadores y, sobre todo, un rival de altura, campeón de Europa dos veces en los años anteriores.

Con la baja de última hora de Natxo Pujol, lesionado en el último entrenamiento antes de volar a Zagreb, el entrenador, Juantxo Villarreal, ya había pedido a sus jugadores que dejaran al rival, “que no son mejores ni por el forro, que les quede claro desde el principio. Saldremos con arrogancia, para que se enteren desde el pitido inicial que venimos a ganarles en su casa”.

27 – Badel 1862 Zagreb. Matósevic, Jélcic (4), Smájlagic (6), Jóvic (5), Cávar (3), Bilic (2), Goluza (4), Bílusic, Sáric (2), Tomljánovic, Francovic (1) y Obrvan.

 

26 – Elgorriaga Bidasoa. Svensson, Bolea (5), Rubiño (1), Etxaburu (4), Kisselev (4), Perunicic (9), Ordoñez (2), Barreto, Ángel Fernández, Fernando Fernández, De la Haza (1) y Rodríguez.

 

Parciales. 1-3, 6-5, 9-7, 10-7, 11-10, 15-12; 17-15, 19-17, 23-19, 23-20, 25-22, 27-26.

 

Árbitros. Elbrund y Louquist (Dinamarca). Excluyeron por parte croata a Goluza y Smajlagic. Roja directa a Jelcic. Por parte bidasotarra excluyeron a Ordóñez, Etxaburu y Kisselev (2).

 

Incidencias. Partido correspondiente a la vuelta de la final de la Copa de Europa tras el 30-20 de la ida disputado en el Dom Sportova de Zagreb ante cerca de 12.000 espectadores.

El final del partido, que unas 3.000 personas veían en la pantalla gigante de Artaleku, pasó en sí mismo a la historia del club. El despliegue de los Tiger (seguridad privada del club), el lanzamiento de sillas y previo paso de los antidisturbios, el desalojo del Dom Sportova para hacer una entrega de la Copa como debía hacerse: en la pista, al capitán Svensson que acababa jugar su último partido como bidasotarra y ante las decenas de aficionados que se desplazaron en autobús hasta Zagreb.

Aquel 22 de abril Elgorriaga Bidasoa inscribió su nombre en letras de oro en la historia del deporte vasco y del balonmano mundial. Cinco lustros después, la comisión del 25º aniversario lo tenía todo listo para celebrar por todo lo alto que Irun se convirtió en capital de Europa. Y lo haremos. Zorionak guztioi!